leyendas y misterios de Triana, echamos mano de Paco Solís Pérez, conocedor de cada rincón de este mágico barrio sevillano. Por ejemplo, nos contó que en el mil ochocientos cuarenta y tantos, oraba ante el altar de Santa Cecilia un viejo alfarero llamado Pedro Castro, cuando a la mortecina luz de las velas y las lámparas de aceite cree percibir una silueta, apenas una sombra, que le susurra al oído: «Castro, ahí detrás estoy yo enterrado». Pedro se vuelve aterrado, pero no logra ver a nadie a su alrededor. Pocos días después, vuelve a percibir idéntica voz: «Castro, ahí está enterrado el esclavo». Pasan así dos o tres años en los que esos mensajes se repiten sin cesar, hasta que ante tal insistencia, decide contárselo al señor cura. El sacerdote…
