Todas las partes que integran el cuerpo humano son interdependientes. Los músculos y sus envolturas, organizados en cadenas, hacen dicha unión tan evidente como profunda. Precisamente, esos músculos son herramientas de la expresión psicocorporal. A saber: nuestras tensiones, emociones, sentimientos, nuestra manera de ser y de actuar, se expresan a través del tejido muscular, que determina nuestros gestos y, por consiguiente, nuestra actitud postural. Cuando tales tensiones y actitudes se repiten, prolongándose dicha reiteración en el tiempo, determinados músculos «ganan la batalla» a otros, lo que se manifiesta en el tono muscular, hasta hacer aparecer en el cuerpo verdaderas bandas tensionales o cadenas musculares. Este mecanismo determina, de forma progresiva, gran cantidad de desplazamientos articulares, que designamos con el nombre de «serie articular».
Godelieve Denys-Struyf, impulsora del método que nos…