Hacia el año 6500 a. C. surgió la cuna de las civilizaciones humanas, la antigua Sumeria, ubicada entre los ríos Tigris y Éufrates. Esta fascinante cultura, cuyo origen sigue siendo un misterio, albergaba un panteón de dioses muy variado: Anu, Enki, Enlil, Marduk, Nammu, Ninhursag… Pero de entre todos ellos debemos centrar nuestra atención en la figura de la diosa Inanna, porque sus atributos y apelativos presentan tales similitudes con la figura arquetípica de la Virgen María, que cualquier intento de achacar los mismos a una mera coincidencia resulta ridículo. 4.000 años antes del nacimiento de Cristo, Inanna ya era considerada una diosa joven, compartiendo con Ninhursag el papel de «gran madre». Era una divinidad lunar, carácter que se reflejó posteriormente en la diosa egipcia Isis y en la romana…
