El estudio de las emociones es una ciencia dentro de una ciencia, un basto e inabarcable territorio para el limitado espacio de esta sección. Más allá de etiquetarlas como positivas o negativas, básicas, sociales, morales, autoconscientes, neutras, estáticas, etcétera, los psicólogos comienzan distinguiendo entre primarias y secundarias. Una emoción, para ser primaria, según lo resumía el psicólogo estadounidense Carrol Ellis Izard, debe tener un sustrato neural específico y distintivo, una expresión o configuración facial específica y distintiva, poseer sentimientos específicos y distintivos, derivar de procesos biológicos evolutivos y manifestar propiedades motivacionales y organizativas de funciones adaptativas. Autores como el mítico experto en comunicación no verbal Paul Ekman, hablan de la sorpresa, asco, miedo, alegría, tristeza e ira como emociones primarias. Algunos autores añaden el desprecio, mientras que otros las reducen…