El autor de estas líneas ha viajado hasta el Ganges, el río sagrado de la India, donde la vida y la muerte se unen con toda normalidad, para ver de cerca a los aghoris, una casta de santones que causan temor incluso a los místicos hindúes más extremos, pues con sus ceremonias y tradiciones pretenden experimentar la más profundas oscuridades del alma humana.
Varanasi es, sin duda, la ciudad más sagrada del hinduismo. Según la tradición, los que fallecen allí pueden librarse del ciclo de los nacimientos, motivo por el que sus calles, ghats (escalinatas donde se realizan rituales hinduistas en los ríos sagrados de la India), parques y suburbios, rebosan de personas enfermas, ancianas y moribundas, que esperan el fatal desenlace de su destino entonando el dulce nombre de…