En su departamento de Coches Históricos, Seat guarda con orgullo tres joyas sin tubo de escape (bajo estas líneas), que atestiguan su intención, hace casi 30 años, de ofrecer una gama 100% eléctrica: un Inca, un Ibiza y un Toledo. Con un chasis prácticamente idéntico al de los modelos de serie, estos prototipos tenían una mecánica alimentada con baterías de plomo (no, de iones de litio) y un enchufe casi doméstico escondido tras la rejilla delantera, que era abatible. Contaban con una caja de cambios convencional y una aguja en el salpicadero que simulaba la subida de 'revoluciones', para que el conductor pudiera ir engranando las diferentes marchas a medida que el vehículo ganaba velocidad. El Inca tenía una clara vocación comercial; el Ibiza iba dirigido a hacer más sostenibles…