Analista político
El pasado 20 de diciembre, cuando los resultados de las elecciones eran ya definitivos -123 escaños el PP, 90 el PSOE, 69 Podemos, 40 C’s-, Pedro Sánchez, que había cosechado como candidato socialista a la Presidencia del Gobierno el peor resultado de la historia de este partido, se vio en La Moncloa. Esas elecciones condujeron a un Parlamento absolutamente fragmentado, gracias a lo cual, a pesar de perder casi cuatro millones de votos y 63 escaños, el PP ganaba las elecciones. La lógica dice que ambos líderes, Rajoy y Sánchez, tendrían que haber dimitido esa misma noche por los pésimos resultados obtenidos, pero el primero optó por la estrategia de la tortuga –esconderse en su caparazón a esperar-y el segundo por la del zorro, o sea, intentar engañar…
