LA POBLACIÓN alicantina de Onil, desde finales del siglo XIX, ha sido, tradicionalmente, una localidad productora de muñecas. Desde que Ramón Mira Vidal con su ímpetu innovador se decidiese a fabricar muñecas con barro, gracias a la idea que tomó de franceses, ingleses y alemanes, muchas pequeñas empresas y talleres de la localidad se dedicaron a este oficio. A mediados del siglo XX, con la aparición del plástico, material mucho más maleable, barato y fácil de trabajar que aquellos más tradicionales, provocó que muchos de los talleres originales de muñecas se viesen ante una situación complicada. Con los márgenes de beneficios que obtenían, les era difícil, por no decir imposible, adquirir maquinaria nueva para renovarse, y esto comprometía de forma seria su futuro. Las muñecas que fabricaban eran laboriosas de realizar,…