Más de medio siglo se ata en el abrazo entre Manuel Benítez y Manuel Díaz, al fin. Más de medio siglo que es la edad del segundo, el hijo, que se hizo torero porque el padre lo mirara, y que también, muchos años después, presentó demanda de paternidad, por lo mismo. La estampa del abrazo es emocionante, y casi estupefaciente, porque lleva insistiendo en este encuentro toda su vida, no sólo por completar su biografía, sino también la de los suyos, que incluye a Manuel Benítez, un tipo duro que sólo escuchaba su propio albedrío. El Cordobés fue un personaje de leyenda, en los sesenta, como un Beatle de los toros, y el otro Manuel también lo ha sido, a su manera, como un chaval que se va metiendo en…