Kalina de Bulgaria es una princesa traspapelada que, a veces, asoma en el horizonte, y la sorpresa es conocer entonces si se parece mucho o poco a la última Kalina que vimos. Ahora, la hemos vuelto a conocer en unas fotografías últimas. Y así en un primer reojo comprobamos que, en efecto, es ella, sí, pero una nueva que viene de emplearse a fondo en un gimnasio, vaya usted a saber bajo qué salvajes normativas, porque resulta un monumento al músculo, una estatua viva de la musa primera de las pesas. A su lado, Kitín Muñoz, su marido, que es un aventurero al que vemos también de cuando en cuando. A Kalina no la han piropeado en las redes, precisamente, pero ya sabemos que son el atletismo del odio, y…