Yo en Sara Carbonero suelo ver una noticia sin noticia, una criatura de gancho porque sí. Salvo que a veces hay novedad, como ahora, cuando vuela por ahí que se ha separado de Nacho Taboada, pero no, cuando se insiste que en su vida lleva una racha delicada, pero ya bien, o mejor. Sara es famosísima, pero se quiere anónima. Sara no quiere decir nada, pero algo hay que decir. De modo que la vida no es noble ni buena ni sagrada, según diagnosticó el poeta, y así se cumple también para Sara, que es y no es una común mortal. Se avaló que el amor en ella se había cumplido, pero parece que no, aún. De modo que es una esposa soltera, una novia que se ha echado el…