FRANK TASSONE, un respetado superintendente del distrito escolar de Roslyn, Long Island (uno de los 10 mejores en Estados Unidos), fue confrontado en 2002 cuando su asistente, Pamela Gluckin, fue descubierta tras desfalcar 250,000 dólares. Tassone quiso enterrar el asunto que podía poner en riesgo una escuela cuyo título era el pase más cercano que podía obtener un estudiante de Long Island para asistir a una universidad Ivy League. El problema es que Frank no solo cubría a su colega, sino a sí mismo.
A lo largo de su trayectoria, Frank y Pam participaron en una malversación de alrededor de 11.2 millones de dólares y fueron al fin condenados en 2006. Luego de que esta historia llegara a los titulares de noticias, un exestudiante de Roslyn, Mike Makowsky, decidió escribir…
