Durante el último medio siglo, la industria de los videojuegos ha tenido una evolución meteórica. Parte de la responsabilidad ha sido del progreso técnico, pero otra parte, más importante si cabe, hay que atribuírsela a las mentes preclaras que vieron el potencial que había en este medio audiovisual, cuya interactividad podía cambiarlo todo respecto al cine y la televisión. Realmente, había que tener mucha imaginación para pensar que, algún día, aquellos puñados de píxeles acabarían dando paso a experiencias tremendamente complejas en todas las materias imaginables: jugabilidad, gráficos, dirección artística, historia, música...
Es verdad que, hoy en día, especialmente si se habla de superproducciones, los videojuegos son obras corales donde participan cientos o, incluso, miles de personas. Cada vez es más difícil que una única persona sobresalga como artífice de…
