La mandrágora, desde la Antigua Grecia, fue considerada una planta sagrada porque tenía las propiedades de modificar los estados de consciencia. Más tarde, en Occidente medieval, pasó a ser apreciada por sus usos médicos y botánicos, ya que tenía la capacidad de generar sueño profundo y reparador, que se usaba para curar, o también, como afrodisíaco y amuleto de amor.
Lo llamativo de esta planta es la forma de su raíz, que se asemeja a una persona, y de allí surgieron muchos mitos, como que tenía vida propia. Por eso, sólo magos expertos eran capaces de extraer la planta para evitar que sufriera y emanara un grito desgarrador, o que produjese daño a quien la intentara manipular.
Durante la Edad Media, en la época de la Inquisición, se prohibió su…
