La madre tierra se muestra amable permitiéndonos vivir y disfrutar de lo que nos ofrece, pero en algunas contadas ocasiones se inquieta y nos crea problemas. La meteorología extrema, por ejemplo, protagonizada por grandes sequías, inundaciones, etcétera, es capaz de causar el caos, el desastre y la destrucción. Otras veces es la propia Tierra la que tiembla. Pero estos fenómenos, a pesar de registrar terribles cifras de muerte y destrucción, son episodios de índole más bien local o regional. No se producen, en la actualidad, terremotos de magnitudes tan grandes como para afectar a todo un continente o a todo el planeta a un tiempo. Ni siquiera secuencias de terremotos. A pesar de los sustos que nos llevamos, la geología de la tierra está bastante calmada.
Ahora bien, aunque no…