Tras un mes de abril marcado por importantes aspectos, en su mayoría tensos o difíciles, nos encontraremos con un mayo bastante más armonioso, protagonizado especialmente por un magnífico trígono entre Júpiter y Neptuno, que será exacto el día 25. Este, en realidad, se hallará operativo a lo largo de todo el mes, y prácticamente durará todo el resto de la primavera y gran parte del verano. Sin duda, se tratará de uno de los mejores aspectos, aunque su acción se producirá más a nivel espiritual que en el mundo material. Tenderá a exaltar los más altos ideales de tipo altruista y filantrópico, así como de carácter espiritual y religioso. En una palabra, exteriorizará lo mejor de las personas: la bondad, la nobleza, el sacrificio por otros y la caridad.
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