La mansión Rose Hall, situada en la isla de Jamaica, es una de las casas embrujadas más famosas del mundo. Según cuenta la leyenda, en esta mansión, construida en el siglo XIX, habitaba el terrateniente John Palmer, propietario de una gran fortuna procedente de sus prósperas plantaciones de azúcar.
Palmer comenzó en 1820 una relación con Annie Mae Patterson, una chica francesa con la que contrajo matrimonio poco después. Pero la joven solo aspiraba a apoderarse de la fortuna y las tierras de su esposo, por lo que, aunque el matrimonio parecía feliz, tuvo un desenlace sangriento: Annie Mae acuchilló a Palmer en su propia cama para, así, convertirse en la señora de la hacienda Rose Hall.
VIUDA NEGRA
Se decía que, acostumbrada a la vida cosmopolita de París, Annie…