Los manuales de Tarot siempre suelen asociar a Virgo con la carta número 9: El Ermitaño. En realidad se trata de una asociación un poco forzada porque, aunque no hay duda de que existen importantes paralelismos o similitudes, esta carta también serviría para identificar al planeta Saturno, con el que el signo de Virgo también guarda un gran parecido.
Y es que la imagen representa el lado superior del ser humano, su parte más intelectual y espiritual. Asimismo, sugiere una profunda vida interior, sabiduría, pureza o santidad, al mismo tiempo que también sería un claro símbolo de madurez, experiencia, sensatez, cautela y realismo, así como una clara conciencia de las limitaciones. Al igual que Virgo esta carta sugiere sobriedad, austeridad y solidez, así como amor al sacrificio, a la soledad,…