Hace mucho, mucho tiempo, antes de que surgieran las primeras civilizaciones, una raza de seres alienígenas, procedente de un planeta desconocido –que algunas fuentes identifican con Nibiru–, aterrizó en el planeta Tierra. Fue en el Cercano Oriente, más concretamente en la región de Mesopotamia, donde estos seres se instalaron para influir decisivamente en el desarrollo del primer foco civilizatorio de la humanidad: la civilización sumeria, que surgió hace más de cinco mil años.
Estos seres, venidos de las estrellas, eran altos, con forma humanoide, pero con ojos y piel de serpiente. Como se manifestaban mucho más desarrollados tecnológicamente, fueron venerados por los humanos como auténticos dioses. Sin embargo, ocultaban una realidad y unas intenciones mucho más siniestras. Por eso que, con el tiempo, fueron identificados como lo que son: reptilianos.…