Según el poeta Hesíodo, autor de la Teo gonía, en el principio era el Caos. Mas, con el paso del tiempo, ese vacío inicial comenzó a llenarse y de él nacieron Gea (la Tierra) y Eros (el Amor). Junto a ellos, existía también Tártaro, un lugar más que un dios, tan hondo bajo el suelo como lejos está el cielo de la tierra. Invisible y lejano, en el Tártaro se asentaban los cimientos del universo.
Así, poco a poco, el Caos se fue ordenando, y de él nacieron también, según Hesíodo, seres inquietantes, abstracciones más que dioses todavía: Érebo, que presta su nombre a las tinieblas subterráneas, y Nýx (Noche), personificación de las sombras, madre fecunda. Él vive debajo de Gea, en cada grieta, en las húmedas y frías profundidades,…