DISTANTES ENTRARON cada uno por su lado, por puertas distintas y, una vez dentro del Juzgado de Primera Instancia y Familia número 18 de Barcelona, ni se miraron. Shakira (45) y Gerard Piqué (35) se han separado y si no fuera porque hay dos niños de por medio, cortarían toda relación entre ellos.
Las cosas están tan tensas que cuando acudieron a ratificar su acuerdo parecían dos desconocidos. Llegaron casi a la misma hora, las nueve y media de la mañana, con sus abogados. Shakira entró por una puerta lateral y Piqué por la principal, pero no hablaron ni a su llegada, ni al salir, 30 minutos después, el tiempo justo de firmar, por separado, el acuerdo. "Los dos están más tranquilos, más relajados", explicaba el abogado de Piqué. Pero…
