Cada vez que nos sentamos a comer en un restaurante chino, entre dragones de plástico, aparadores lacados y láminas de osos panda retozones, estamos viajando sin querer al duro Far West de las novelas de diez centavos, el de los carromatos, los búfalos y los revólveres Colt 45. Hablamos, por supuesto, de los locales chinos que llegaron a nuestro país a partir de la década de los 70, cuando se introdujeron las cartas de fantasía a base de pollo con almendras, cerdo agridulce y rollitos de primavera. Platos que jamás encontraremos en China, al menos no en las versiones adaptadas al paladar europeo. Entre esos platos, que son ya un clásico, se encuentra el arroz tres delicias.
Todo empezó con la construcción del ferrocarril Central Pacific en Sacramento, California, a…
