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En las décadas de los 50 y 60, la mejor manera de que el público mexicano conociera en persona a sus artistas favoritos, que sólo escuchaba en la radio y tiempo después veía en la TV, era gracias a las Caravanas artísticas Corona, cuyos empresarios, Guillermo Vallejo y Martha Badager, presentaban de manera itinerante por todo el país. Fue así como Pedro Infante, Lola Beltrán, Celia Cruz, Tin Tan, José Alfredo Jiménez y Javier Solís, entre muchos más, llegaron a la gente. Ya en los 70, estos ídolos llegaron a Estados Unidos gracias al querido “Gordo Delgado”, primer promotor latino y de más éxito en aquellos lares. Así, teatros como el Million Dolar, de Los Ángeles; el Apollo, de Nueva York, o el Aragón, de Chicago, vieron triunfara…
