En 1531, el navegante portugués Vicente Pegado llegó a uno de los lugares más asombrosos de África, el Gran Zimbabue, una especie de oopart arquitectónico que describía así: «Entre las minas de oro de las planicies del interior, entre los ríos Limpopo y Zambeze –relató Pegado–, hay una fortaleza construida a base de piedras de un enorme tamaño, y parece no haber argamasa uniéndolas (…) Este edificio está casi rodeado por colinas, sobre las que hay otros parecidos, con el mismo tipo de piedra y sin argamasa, y uno de ellos es una torre más alta, de unas 12 brazas (más de 20 metros de altura). Los nativos del país llaman a estos edificios symbaoe, lo que de acuerdo con su idioma significa ‘palacio’». Que sepamos, Pegado fue el primer…
