Se conocen con el nombre de mascaradas de invierno y, como su propio nombre indica, tienen lugar en fechas invernales, cuando los jóvenes se visten con pieles y horrendas máscaras y recorren su pueblo o aldea haciendo una serie de característicos ruidos con campanas, cencerros y similares, para amedrentar a sus vecinos. En España, esta tradición todavía pervive en zonas como Galicia, León, Zamora, Burgos, Navarra, el Pirineo aragonés, etc. Para la mayoría de los antropólogos, las mascaradas tienen un sentido simbólico y quieren representar la purificación, además de favorecer la fertilidad del campo y sus rebaños y espantar a los malos espíritus. Sin embargo, el investigador Luis Navas no está demasiado de acuerdo, tal como me confesó durante una amplia entrevista que mantuvimos. Navas es autor de un fascinante…