MEDIEVO. La saga Doom ha tenido siempre un gran equilibrio entre lo antiguo y lo futurista, pero esta entrega, al ser una precuela, tendrá un toque más añejo de lo acostumbrado. El tono oscuro, demoniaco e infernal se mantendrá imperecedero, pero el trasfondo será más medieval, algo observable en la armadura y las armas del Doom Slayer y en los propios escenarios.
CINEMATOGRAFÍA. Tanto el Doom de 2016 como Doom Eternal tenían una narrativa muy dispersa, que obligaba a buscar y leer kilométricos e intrincados códices para entender lo que estaba pasando. Eso perderá peso en pos de una historia más tradicional, con secuencias de vídeo más masticaditas y espectaculares, algo que el gran público, sin duda, agradecerá.
CUERPO A CUERPO. Las armas de fuego seguirán siendo el principal ingrediente, pero, si…
