El puente de Isabel II es el paso más espectacular para entrar en Triana, el precioso barrio de Sevilla, al otro lado del río, que vuelve a estar de plena tendencia. Sus calles más representativas –como Betis, siguiendo el cauce del Guadalquivir, o la peatonal San Jacinto– son cuna de toreros y artistas de flamenco, y en ellas se respiran aires marineros y mucha tradición ceramista. Una atmósfera muy pintoresca que mantiene vivo el pasado y a la que hoy se añade una oleada de nuevos espacios.
Tienes rincones emblemáticos que esconden secretos geniales. Por ejemplo, la plaza de Abastos, un mercado de puestos muy bien conservado, junto a los restos del castillo de San Jorge, que entre verduras, hortalizas, pollos y huevos frescos oculta un diminuto, pero encantador, teatrito…