Una vez más, y van ya 71 ediciones, el premio Nadal, el más antiguo de las letras españolas, abrió el año literario con su brillo de ritual inmarcesible, afi ncado en la noche del mágico Día de Reyes. Los elegantes manteles de hilo de los salones del Hotel Palace, al que los barceloneses todavía siguen llamando Ritz, se vieron agitados por una ventolera de aire fresco. El ganador, el zamorano José C. Vales, no era un nombre conocido y por tanto no fi guraba en ninguna de las quinielas. Sin embargo, se trata de un fi lólogo con una sólida trayectoria intelectual: especialista en fi losofía y estética romántica, escritor (tiene una novela anterior, El pensionado de Neuwelke, publicada por Planeta), traductor, editor de piezas exquisitas... La obra ganadora de…