Supongo que ilustrar este libro ha sido un gran ejercicio de responsabilidad, tratándose de la obra capital de las letras valencianas…
Lo ha sido, sí. Por eso, cuando se me hizo el encargo tuve que decir que no.
Ilustrar este libro suponía mucho trabajo, un trabajo que ocupaba un tiempo del que no disponía. Estaba en la recta final de La sed, una obra densa que ocupa más de trescientas páginas entre aguafuertes, pinturas, dibujos y palabras y que ha supuesto un desgarro de varios años de trabajo. Tengo que agradecer su insistencia a Vicent Baydal, uno de los fundadores de la editorial Drassana. La tercera vez que me lo propuso no pude negarme. El Tirant es nuestro libro más preciado y estaba segura de que en un futuro iba…
