NUESTRA MEJOR COCINA RECIOS pero reconfortantes como sus gentes, acostumbradas a combatir el frío, son los platos que predominan en la gastronomía oscense y que definen una tierra con un entorno natural privilegiado, por su localización prepirenaica, y una cocina milenaria de ambiente rural y pastoril. En Huesca, el rey de su mesa es, sin duda, el ternasco, alimentado solo con leche materna y cereales, y presentado de diversas maneras. Compite con las chiretas, embutido elaborado con vísceras y despieces del preciado cordero, y utilizando sus tripas. Este manjar tradicional, que tiene su propio festival en Escalona, comparte fama con otras versiones como la longaniza de Graus, de cerdo, o el arbiello de Campo de Jaca, con hígado y pulmón de oveja. Un recetario montañés en el que se aprovecha…
