En el ocaso luminoso de su séptima década de vida, Camacho también se da el lujo de hablar de amor. Su pareja, Nancy Castro, no pertenece al medio artístico, y eso, confiesa, ha significado un cambio sustancial.
“Es la primera vez que no me enamoro de una actriz”, afirma entre risas, “he tenido muchas parejas, entonces llega un momento, no que no ejerza el sexo, pero ya no estoy centrado en sexualizar una relación. Ya ves otros valores: su inteligencia, su espíritu, sus ambiciones. Claro, también su sexo, que es importantísimo, pero la edad nos da la madurez, eso nos enseña todo: por dónde, cuándo, con quién sí, con quién no”. Suena sabio, pero sobre todo sereno. Un hombre que ha transitado por el vértigo de la fama, los aplausos…