Como escribía Goethe en 1786, Roma es una ciudad en que todo es grandioso: la luminosidad y la quietud, la magnificencia y también la decadencia. Porque, desde la Antigüedad, la Ciudad Eterna inmortalizada por pintores, escritores, poetas y cineastas de distintas épocas, reúne en sí muchas contradicciones.
Ya en la fundación de Roma, en el año 753 a.C., se produjo el primer acto de violencia: Rómulo mató a su hermano Remo y así consiguió delimitar el asentamiento, raptando después a las mujeres sabinas para que sus pastores pudieran sentar familia y establecerse en una de las siete colinas de Roma, el Palatino. A partir de ese momento Roma ganó cada vez más poder para luego imponerse como caput mundi, la capital de un imperio que se extendía hasta los límites…