• La dieta juega un papel principal en la prevención del cáncer. Es sabido que un consumo aumentado de vegetales y frutas podría reducir la prevalencia de cáncer de boca y faringe, esófago, pulmón, estómago, colon y recto, ya que estos alimentos pueden reducir el daño oxidativo, ya que contienen antioxidantes como el betacaroteno (en la zanahoria) y el licopeno (en el tomate). Las crucíferas (el brócoli y el coliflor) y las de la familia allium (ajo y cebolla) tienen compuestos que generan distintos beneficios en el organismo con un mismo resultado, reducir el riesgo de cáncer. Además, las plantas contienen fitoquímicos, otras sustancias que son protectoras.
El consumo de fibra está asociado con la disminución de la incidencia de cáncer, principalmente colorectal. A su vez, el consumo de lácteos…
