Todo el mundo tiene claro el concepto de viajar en primera clase: lujo, confort, espacio y todo tipo de atenciones al pasajero elevados al máximo exponente, ya sea en tren, en avión, en barco o en coche. De estos, hasta ahora solo algunas marcas tradicionales eran capaces de ofrecer algo así en sus modelos más exclusivos, popularmente conocidos como coches de representación, pero el segmento está creciendo.
De la misma forma que hace unas décadas entraron en esta liga singular nuevas marcas japonesas, como Lexus, ahora es el tumo de los fabricantes chinos. Y no se conforman con plantar cara a las filmas de siempre, sino que pretenden revolucionar la categoría, desde luego en Europa, con su particular concepto de lujo.
Lo dicho, tradicionalmente, en nuestro mercado, este tipo de…