Además de la presencia de proteínas, carbohidratos, vitaminas B1, B2, C y una gran variedad de minerales, entre otras sustancias, lo que los convierte en muy apreciables desde el punto de vista nutricional, los hongos poseen propiedades medicinales ampliamente demostradas. Así, resultan óptimos para combatir la anemia y el mal colesterol, estimular las funciones cognitivas y, en el ámbito de la dietética, cada vez son más demandados debido a su bajo contenido en grasas y su riqueza en fibras. Tampoco debemos pasar por alto su capacidad probiótica, la cual redunda en un mejor funcionamiento de nuestro sistema inmune, ayudando a restaurar el equilibrio natural del organismo y contribuyendo a la lucha contra enfermedades de origen autoinmune, como en los casos de la artritis reumatoide y el lupus eritematoso. Obviamente, estas…