Los malos hábitos corporales, el esfuerzo físico requerido en determinadas profesiones y la creciente incidencia de estrés crónico entre la población, motivan que la búsqueda de un osteópata como solución a contracturas, pinzamientos, tortícolis, escoliosis, vértigos, migrañas, ciática, hernia discal y un largo etcétera de dolencias en músculos y huesos sea cada vez más frecuente. Esta técnica, de gran aceptación histórica en países como EE UU e Inglaterra, se ha mostrado eficaz no sólo en trastornos crónicos, sino en el abordaje de situaciones agudas y de emergencia derivadas de accidentes o traumatismos. El principio fundamental sobre el que trabaja el osteópata es que el cuerpo humano, contemplado como una unidad de sistemas, debe guardar una armonía mecánica en sus estructuras óseas, muscular, visceral, etc., cuyo equilibrio individual determina el desarrollo…