«Lleuaron luego el cuerpo a la tribuna dicha, donde porque de nueuo se leuantó indezible clamor y vozería del pueblo que estaua abaxo en la Iglesia, y pedía con perseuerante instancia le enseñassen el cuerpo de la Santa, (no sabían llamarla con otro nonbre) no pudo escusarse, y assí abriendo las ventanas de la tribuna que mira a la dicha Iglesia, y leuantando el cuerpo, como en pie, lo enseñaron a todo el pueblo, que con increíble deuoción, admiración, afecto, y lágrimas, de rodillas, pedía por su intercessión remedio, cada qual para sus trabajos y necessidades ». Este párrafo está extraído de unos manuscritos de la época procedentes del Convento de San José de Mercedarios de Sevilla, aunque en la actualidad se custodian en los fondos de la biblioteca universitaria…
