En mi libro Los Expedientes Secretos (Planeta, 2001) dedico un capítulo al psíquico Peter Hurkos, alias «el hombre con cerebro de radar», uno de los videntes que en más ocasiones colaboró con la policía europea y estadounidense. En la citada obra detallo la participación de Hurkos en la investigación de los crímenes del famoso estrangulador de Boston, que mató a trece mujeres entre 1962 y 1964. El vidente, tras haber examinado numerosas fotografías, ropas de las víctimas y otras pruebas relacionadas con los brutales asesinatos, señaló a un sospechoso. Sin embargo, la policía desestimó la opinión del vidente, deteniendo, procesando y condenando a Albert DeSalvo como responsable de los crímenes. DeSalvo, considerado como un enfermo mental y por tanto imputable por los peritos forenses, se confesó autor de los crímenes…
