Los conquistadores españoles la buscaron sin descanso, en la creencia de que Etzanoa, la capital de los Rayados, albergaba grandes tesoros. Pero ni las expediciones de Umana y Leyva primero (1595), ni las de Juan de Oñate después (1601), dieron con el gran asentamiento, ubicado en algún lugar de las vastas llanuras de Kansas. En realidad, los Rayados debieron ser una tribu de la amplia Nación Wichita, aunque poco más se sabe de ellos. No obstante, el reciente hallazgo de Etzanoa puede ayudar a ponerles en el mapa de la historia. Como muchos otros grandes descubrimientos arqueológicos, ocurrió por casualidad, cuando un adolescente que paseaba por los alredores de Arkansas City, al sur de Kansas, vio unas rocas grabadas que le llamaron la atención, poniéndolo en conocimiento del arqueólogo local…
