De cumplirse las previsiones, desde enero de 2018 estará listo en España el plan que permitirá reducir hasta un 10% el contenido de azúcar añadido en lo que se anuncia como «un gran número de alimentos preparados». La buena nueva la comunicó la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, el pasado mes de noviembre en el marco más idóneo imaginable: la entrega de los Premios Estrategia NAOS, Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad. Esa reducción, al parecer, está pactada con la propia industria, que ha exigido que sea «paulatina» y en «cantidades asumibles», algo con lo que están de acuerdo los expertos de cara a lograr una deshabituación lo menos «traumática» posible. La medida afectará, según las previsiones, a muchos alimentos de consumo infantil, como galletas, yogures, refrescos y…
