Desde antaño han existido sustancias en el reino vegetal que los seres humanos han sabido identificar y utilizar para hacer frente a sus propios desafíos, limitaciones y adversidades, como sucede con el guaraná en Brasil, la maca en Perú, el eleuterococo en las estepas siberianas o la propia cafeína a nivel global. Los citados entrarían en la categoría de adaptógenos y en su mayoría, como es fácil de entender en el caso del café, son estimulantes del sistema nervioso. Junto a ellos encontramos a los nootrópicos, –de nosus, «mente», y tropos, «dirección»–, sustancias que actúan a nivel cognitivo potenciando la memoria, mejorando la concentración, contrarrestando la fatiga mental o incrementando la alerta, al tiempo que regulan los estados de ansiedad. Además, con frecuencia, actúan paralelamente como protectores de nuestra compleja…