El ser humano no fabrica vitamina C, y apenas puede almacenar temporalmente una cantidad mínima, por lo tanto, tenemos que ingerirla ya que su carencia nos conduce irremediablemente a complicaciones o enfermedades de gravedad variable en función de nuestra edad, sexo o circunstancias. Si somos deportistas, fumadores, pasamos por procesos de recuperación o estamos en fase de crecimiento, nuestras necesidades serán mayores. En una sociedad como la nuestra, donde el enriquecimiento artificial de alimentos está a la orden del día, parece irreal que puedan darse carencias, pero la realidad es que ocurre por causas muy diversas. Además, nuestro organismo tiene un umbral de absorción para la vitamina C, pasado el cual, se excreta vía orina por su condición hidrosoluble, de ahí el escepticismo de los nutricionistas sobre la idoneidad de…
