En tiempos remotos, la luna, al igual que la totalidad de la naturaleza, se experimentaba como la Diosa Madre, de manera que las fases lunares pasaron a ser las fases de la vida de la madre: la luna creciente era la joven, la doncella; la luna llena, la mujer encinta, la madre; la luna nueva, la anciana sabia, cuya luz se ocultaba en su interior, según se recoge en el muy recomendable ensayo El Mito de la Diosa.
Las dos caras de la luna proporcionaron al hombre «primitivo» la primera noción de secuencia, medida y tiempo, un significado que todavía puede apreciarse en el lenguaje actual: el griego meme significa «luna», el latín mensis, «mes», y mensura, con la misma raíz, significa «medida», de donde proviene, en palabras de Cashford…