Amedio camino entre la realidad histórica y la leyenda, su existencia trascendió el paso del tiempo y acabó, incluso, por convertirse en uno de los personajes capitales (por su trascendencia, no por la duración de sus apariciones) de la primera novela multiventas de J.K. Rowling, titulada precisamente Harry Potter y la Piedra Filosofal.
Como sucede con otras figuras que jalonan estas páginas, preñadas de secretos y susurros, sea Lascaris o el conde Saint-Germain, entre otros, la existencia de Nicolas Flamel, aunque documentada, está salpicada de rumores, medias verdades y claroscuros. La historia oficial cuenta que Flamel nació aproximadamente en 1330 cerca de Pontoise, en Francia, en el seno de una familia humilde, aunque tuvo la posibilidad de recibir la educación de un letrado, algo nada sencillo para las clases menos…