Este test demuestra que los SUV tienen desventajas respecto a los familiares. Casi siempre son más pesados, tienen un comportamiento menos dinámico, consumen más, incluso tienen en ocasiones menos espacio y, por lo general, son más caros. Por eso, si nos abstraemos del factor cool, la postura elevada al volante o la mayor capacidad de remolque, no hay motivos para hacerse con un SUV.
Esto también lo saben los fabricantes, por supuesto, por eso los SUV cada vez son más bajos, cortos y, muchas veces, sin tracción integral. Modelos, como el compacto Q2 demuestran esta tendencia: pequeño, ligero, bueno para ciudad, pero se puede medir con los grandes en calidad y tecnología. Por eso el Q2 casi se pone a la altura del A3. Por su parte, el Tiguan y…
