SI LOS VES CIRCULANDO JUNTOS, uno al lado del otro, podrían considerarse padre e hijo. O madre e hija, porque el lenguaje de diseño de Porsche ha tenido siempre una inspiración femenina y sinuosa, desde los años del 356. En palabras de su creador: "Un Porsche puede tocarse, porque tiene cuerpo. Como cualquiera de ustedes". Es sorprendente hasta qué punto el arquetipo del automóvil deportivo alemán creció, considerando estos dos modelos, uno al lado del otro: la virguería original del 911, en este caso un modelo de 1965, y su musculado nieto, el nuevo 992. Más de medio siglo los separa, y se nota el paso del tiempo entre el grácil, elegante y diminuto bólido, en beige sobrio, y el imponente y su llamativo descendiente, en un amarillo vibrante que…