CUANDO MAURER Y SUS COLEGAS LLEGAN a la oficina, empieza el verdadero viaje en el tiempo. Pero el estudio de diseño de Maurer en Weissach, Alemania, es mucho más que una gran bola de cristal. Porque no se trata de mirarla y anticipar los coches del futuro, sino de diseñarlo con todas las consecuencias, tanto si sus proyectos acaban siendo una realidad o no. De hecho, es fácil que, de pronto, un lápiz rojo pare inmediatamente un trabajo, porque todos aquí pueden y deben tener voz cuando se trata de modelos tan especiales.
No obstante, presumen de tener un altísimo grado de libertad creativa. Y debido a esto, los diseñadores realmente pueden dar rienda suelta a su imaginación, sin estar a priori condicionados porque alguien relacionado con el departamento…