En un momento de crisis en los valores tradicionales de la movilidad y descensos de ventas, la vuelta a lo emocional se cotiza! MUCHO ANTES DE LA PANDEMIA, en una realidad de abrazos bien achuchados, sin geles ni mascarillas, los fabricantes ya se tiraban los tejos entre sí y quemaban calculadoras para ahorrar todo lo posible en producción, distribución y postventa... antes de plantar en el concesionario un vehículo bonito con el que seducir al público. Así, bajo ese necesario y atractivo envoltorio, había muchas horas de investigación, desarrollo, análisis de mercados, estrategias y, cómo no, grandes acuerdos incluso entre competidores, para compartir plataformas, crear productos en común, fabricar más barato en cualquier rincón del mundo o incluso fusionarse con un histórico rival. ¿Y ahora que las ventas siguen en…
