Su infancia fue diferente desde sus primeros días, pues aunque nació en California, creció en Idaho, donde en lugar de ir al jardín de niños asistía a una escuela de esquí de Sun Valley, en la que, al tomar el telesilla, los operadores le preguntaban su nombre. Al decir “Mariel Hemingway”, la gente se quedaba sorprendida, recuerda nuestra entrevistada.
Un día, curiosa, le preguntó a sus padres qué significaba ser una “Hemingway”, y ellos le explicaron la historia, y eso incluía el suicidio de su abuelo, lo que representó, desde muy joven, su primer enfrentamiento con el tema de los trastornos mentales, tema que después le interesaría estudiar a fondo, tras descubrir y sufrir de cerca el tema del suicidio, sobre todo en las personas creativas, en las que las…