Lejos de haberme quedado atrás respecto al mundo tecnológico, vivo inmerso en él: aprendo, avanzo y disfruto con cada novedad. Trabajo con tecnología, disfruto de parte de mi ocio con la tecnología, la aprovecho para realizar gestiones, comunicarme, aprender o practicar… y en innumerables formatos, plataformas y propuestas, con una honrosa fluidez.
Y, sin embargo el otro día, conducía yo alegre por la autopista de la tecnología cuando con sorpresa pude ver unas caras familiares en el coche de atrás, que indicaba con las luces su intención de adelantarme. Jocosos, descarados, seguros de sí mismos… sí, confirmado. Eran mis hijos los que iban al volante.
Son las leyes del tráfico
Y yo, lo aseguro, no estaba circulando despacio. No obstaculizaba el tráfico de los coches más jóvenes, iba por mi…
